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$51 billones en vivienda usada: la captación que no cambió

Por Equipo Realtia15 de septiembre de 20265 min

Solo el 5.7% del inventario activo en Colombia es vivienda nueva terminada, según Ciencuadras (2026). En México, el 63.3% de las operaciones con crédito hipotecario financia propiedades de segunda mano (SHF, H1 2025). El mercado no está donde muchas agencias lo buscan: está en las propiedades con diez, quince o veinte años de antigüedad que sus propietarios todavía no publicaron en ningún portal.

El inventario nuevo ya no es suficiente

En Colombia se comercializaron 146,899 viviendas en los últimos doce meses por un valor total de $51 billones de pesos (Ciencuadras, 2026). El inventario de obra nueva terminada disponible era de 8,233 unidades, el 5.7% del total. Los apartamentos concentran el 71.45% de todas las búsquedas de vivienda usada en el país, lo que revela no solo que el mercado secundario domina el inventario sino que es ahí donde los compradores van a buscar.

La distribución del inventario secundario también dice dónde está la oportunidad: Bogotá tiene 37,680 propiedades usadas disponibles (25.5% del total nacional), Medellín 16,271 (11%) y Cali 11,406 (7.7%), según datos de Fincaraiz analizados por Pulzo (sept. 2025). Tres mercados que juntos concentran más de un tercio del inventario de vivienda usada activo del país.

El patrón se repite en México. El precio de la vivienda usada subió 8.7% durante 2025 (SHF), y en Ciudad de México el precio por metro cuadrado pasó de $39,732 pesos en el primer trimestre de 2025 a $42,140 en el tercero (Inmobiliare, Q3 2025), una variación de 6% en nueve meses. En el primer trimestre de 2026 la vivienda usada siguió apreciando al 8.3% anual (SHF, Q1 2026). Más de seis de cada diez operaciones hipotecarias en México ya financian propiedades usadas.

Este no es un segmento rezagado. Es el mercado principal en los dos países con mayor actividad inmobiliaria de habla hispana en LATAM. Y el sistema de captación que sigue operando con la lógica de la preventa y la obra nueva está buscando mandatos donde cada vez hay menos.

El propietario de vivienda usada es un perfil distinto

El dueño de un apartamento de 2005 en Bogotá o de una casa de 2007 en Monterrey tiene una relación con su propiedad que el comprador de preventa en busca de salida no tiene. Esa diferencia cambia el canal donde se le encuentra, el mensaje que abre la conversación, y el tiempo necesario para llegar al mandato.

El primer elemento es el precio. El propietario de vivienda usada casi siempre fija la cifra de salida basándose en lo que pagó hace años más un estimado personal de mejoras y revalorización, sin un análisis de mercado actualizado. Esa cifra suele quedar entre un 10% y un 20% por encima del precio de cierre real. La consecuencia es tiempo: una vivienda usada correctamente posicionada tarda entre cuatro y siete meses en venderse desde que se publica en Colombia (Fincaraiz, Pulzo, sept. 2025). La que entra a un precio aspiracional puede tardar el doble o más. El agente que entra a esa conversación antes de la publicación puede influir en ese número desde el inicio.

El segundo elemento es la motivación de venta. Este propietario no vende porque el mercado subió ni porque el desarrollador terminó la obra. Vende porque algo cambió: un traslado laboral, una familia que creció o que se redujo, una jubilación anticipada, un divorcio, hijos que salieron del hogar. Esos eventos no siguen el calendario del portal. Ocurren a lo largo del año, sin previo aviso, y el agente que ya está en el radar del propietario cuando ocurren es el que recibe la llamada. No el que publicó más avisos ese mes.

Los tres canales donde está antes del portal

El portal es el canal de mayor costo y mayor competencia para captar mandatos de vivienda usada. El propietario llega ahí cuando ya decidió vender solo: ya pensó semanas en ello, ya tiene un precio en mente, ya llamó o no llamó a alguien de su entorno. El portal marca el final del proceso de decisión del propietario, no el inicio de la captación. Estar ahí tiene sentido. Llegar antes tiene ventaja.

La base de compradores de hace tres a siete años. Si tu agencia vendió propiedades entre 2019 y 2021, tienes en tu CRM clientes que llevan entre cuatro y siete años en esas propiedades. En ese horizonte, las situaciones de vida cambian: nuevos hijos, traslados, cambios de estado civil, planes de retiro que se aceleran. Un recontacto estructurado cada dieciocho meses, con datos del mercado en la zona de su propiedad y sin presión de mandato al primer contacto, convierte esa base en una fuente constante de mandatos de vivienda usada. No requiere publicidad. Requiere sistema.

Los mandatos vencidos y los avisos retirados. Una propiedad que se listó hace ocho o doce meses y no se cerró tiene detrás a un propietario que ya vivió la frustración de no vender. Está más abierto a escuchar sobre precio real. En Ciudad de México, el precio por metro cuadrado de vivienda usada subió de $39,732 pesos en el primer trimestre de 2025 a $42,140 en el tercero. Si ese propietario publicó en enero con un precio que nadie pagó, y el mercado ahora está por encima de ese nivel, la conversación tiene un ángulo distinto. El mismo mensaje que hace doce meses habría resultado en un "no, estoy bien" ahora puede resultar diferente.

La cartera activa de arrendamiento. El propietario que lleva quince o veinte años arrendando una unidad acumula fatiga de gestión: cada cambio de inquilino, cada reparación, cada reajuste rechazado lo acerca a la decisión de salir. La agencia o gestora que maneja ese activo ya tiene la relación. Lo que a veces falta es el sistema que detecta el momento: una salida de inquilino después de tres años, una reparación mayor, un correo que dice "ya no quiero seguir arrendando".

Qué hacer con esto

El primer paso es un filtro en el CRM que pocas agencias aplican: fecha de compra de la propiedad, no fecha de ingreso del contacto al sistema. Cuántos de esos registros corresponden a propiedades con cuatro o más años desde la transacción. Ese número es el inventario potencial de mandatos de vivienda usada que ya existe dentro de tu base de datos, sin costo adicional de captación.

El segundo es diferenciar el mensaje de primer contacto. El propietario de vivienda usada no responde al mismo guión que el de preventa. "Tenemos compradores para tu zona" funciona cuando el propietario ya está buscando un agente. El mensaje que abre una conversación antes de ese punto es distinto: datos actualizados del mercado en su zona, qué se vendió en los últimos noventa días cerca de su propiedad, sin propuesta de mandato en el primer contacto. El mandato viene de la relación que se construyó antes.

El tercero es medir por tipo de propiedad. Si el reporte de captación de tu agencia no separa mandatos de vivienda usada de mandatos de obra nueva, estás usando el mismo embudo para dos perfiles con comportamientos, tiempos de decisión y canales completamente distintos. El 94.3% del inventario disponible en Colombia ya es vivienda usada. El 63.3% de las operaciones hipotecarias en México lo confirma. El mercado tomó su decisión sobre dónde está el inventario. La captación que no lo vio todavía tiene tiempo de ajustarse.

Fuentes
  1. Ciencuadras, 2026
  2. SHF México, H1 2025
  3. SHF México, Q1 2026
  4. Inmobiliare CDMX, Q3 2025
  5. Pulzo / Fincaraiz, sept. 2025
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