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El 58% usa IA, el 8% automatizó: la brecha que importa en arriendos

Por Equipo Realtia9 de agosto de 20265 min

El año pasado, el 20% de las gestoras de arriendo usaba herramientas de IA. En 2025, ese número llegó al 58%, según el reporte de Buildium y NARPM para 2026. Pero solo el 8% de esas empresas logró automatizar un proceso de extremo a extremo. No es una brecha de presupuesto. Es una brecha de método.

Usar una herramienta de IA no es lo mismo que automatizar un proceso

Cuando una gestora adopta IA, suele empezar por lo más visible: un modelo que redacta las fichas de las propiedades, un asistente que responde consultas en WhatsApp, un sistema que resume correos de propietarios. Eso es adopción. Automatización es otra cosa.

Automatizar un proceso significa que la tarea completa, desde el evento que la dispara hasta el resultado que genera, ocurre sin intervención humana en cada paso. La solicitud de mantenimiento entra, se clasifica, se asigna a un proveedor del padrón, el propietario recibe una notificación y el cargo queda registrado. Nadie lo mueve manualmente de un sistema al siguiente.

El mismo reporte de Buildium 2026 lo confirma: el uso más frecuente de IA en gestoras es "redactar comunicaciones y descripciones de propiedades." Eso es una herramienta puntual. Útil, pero no es un sistema. La diferencia importa porque el beneficio económico real, el que cambia los márgenes y permite escalar, viene del sistema conectado, no de la herramienta suelta.

Los tres procesos que el 8% automatizó primero

La gestora que ya automatizó no empezó con el flujo más sofisticado. Empezó con el proceso más repetitivo y el que genera más fricción con propietarios e inquilinos. Tres dominan en la mayoría de los casos:

Cobro de renta. La fecha de vencimiento llega, el sistema envía el recordatorio, el pago ingresa, la contabilidad se actualiza. Si el pago no llega en 48 horas, se activa una segunda notificación y una alerta al coordinador. El equipo solo interviene cuando hay una excepción real, no para operar el flujo normal.

Triage de mantenimiento. El inquilino reporta un problema, el sistema clasifica la urgencia, asigna al proveedor del padrón que corresponde, le notifica al propietario y genera el pedido de trabajo. La gestora entra cuando el proveedor no responde o cuando el costo supera el umbral autorizado.

Selección de arrendatarios. Una solicitud entra, el sistema cruza los datos contra los criterios de calificación definidos por la gestora (ingresos, historial, referencias), genera un primer puntaje, y solo pasa al coordinador la solicitud que supera el filtro. Las que no califican reciben respuesta automática con el motivo.

El caso para automatizar estos tres flujos está en los datos de Buildium 2026: el 38% de los propietarios cita el mantenimiento como su mayor fuente de estrés al trabajar con gestoras, y el 40% de los inquilinos indecisos renovaría contrato si el tiempo de respuesta al mantenimiento mejorara. Automatizar ese flujo no es solo eficiencia operativa: es retención de cartera.

Por qué el 92% se quedó con la herramienta suelta

La razón no es resistencia al cambio. Es que automatizar un proceso requiere que varios sistemas se comuniquen entre sí, y la mayoría de gestoras en LATAM trabaja con herramientas que no están conectadas.

La operación típica tiene: un CRM (o una planilla de Excel), un canal de WhatsApp para inquilinos, una plataforma de cobro, un correo electrónico para propietarios y quizás una herramienta de IA para redactar mensajes. Ninguno de estos sistemas está integrado con el otro. Cada paso del proceso pasa por una persona que copia la información de un lugar y la pega en otro.

La encuesta global de tecnología de JLL de 2025, aplicada a más de 1.000 directivos de real estate en 16 mercados, muestra que el 81% tiene al menos tres sistemas existentes con bajo rendimiento, y que más del 60% necesita resolver problemas tecnológicos de base antes de poder sacar provecho a la IA. El resultado es que el 92% arrancó pilotos de IA, pero solo el 5% logró cumplir la mayoría de sus objetivos de esos programas.

En las gestoras de LATAM, la situación no es distinta. Colombia avanzó al cuarto lugar del índice de adopción de IA en América Latina (Ministerio TIC, 2026), y mercados como Ciudad de México y São Paulo tienen infraestructura proptech creciente. Pero el segmento más común, la gestora de 200 a 1.000 unidades con equipos de tres a diez personas, sigue operando con procesos manuales rodeados de herramientas de IA que no se hablan entre sí.

El problema de fondo: la IA necesita desencadenantes claros y datos estructurados para actuar. Si el proceso no está mapeado y los sistemas no están integrados, la herramienta no tiene dónde conectarse. La adopción se queda en "asistente de escritura" porque eso no requiere integración de ningún sistema.

El argumento de negocio para cruzar la brecha

La diferencia económica entre una gestora que adoptó IA y una que automatizó un proceso es visible en el ratio de unidades por coordinador.

En operaciones sin automatización, un coordinador maneja entre 60 y 90 unidades en promedio. Con el cobro, el mantenimiento y la selección de arrendatarios conectados en flujos automáticos, ese número puede llegar a 150 o 200 unidades, según el patrón que reportan gestoras que ya hicieron esta migración en México, Colombia y Chile. El mismo equipo gestiona el doble de cartera sin aumentar costos fijos.

El reporte de Buildium/NARPM 2026 registra que las gestoras con adopción tecnológica avanzada proyectan un crecimiento de cartera del 31% en 2026, frente al 12% que proyectan las que no adoptaron. Para una gestora que quiere pasar de 300 a 600 unidades sin duplicar su planta, esa diferencia en capacidad es el mecanismo concreto.

Morgan Stanley Research analizó 162 empresas públicas de servicios inmobiliarios con costos laborales de 92.000 millones de dólares y estimó que la IA puede automatizar el 37% de sus tareas, generando 34.000 millones de dólares en eficiencias para 2030, con un aumento potencial del 34% en el flujo de caja operativo para empresas de corretaje y servicios inmobiliarios (según Morgan Stanley, 2025). Para una gestora mediana en Bogotá, Lima o Santiago, ese número no es abstracto: es la diferencia entre contratar seis coordinadores adicionales para crecer o no contratarlos.

Qué hacer con esto

La pregunta incorrecta es: "¿qué herramienta de IA debería contratar?" La pregunta correcta es: "¿qué proceso quiero que corra sin intervención humana dentro de seis meses?"

Con esa pregunta como punto de partida, el trabajo empieza antes de abrir cualquier catálogo de software. Primero: mapear el proceso en papel. Qué evento lo dispara, qué pasos sigue, quién hace qué, qué dato viaja de un paso al siguiente. Si no puedes dibujarlo, no puedes automatizarlo.

Segundo: identificar dónde la información pasa de un sistema a otro de forma manual. Ese punto de transferencia es la fricción. Ahí es donde va la integración, no la IA.

Tercero: automatizar el camino principal antes de manejar excepciones. La solicitud de mantenimiento urgente puede seguir siendo manual al principio. Lo que importa es que el 80% de las solicitudes, las de baja urgencia con proveedor disponible, corran solas desde el primer día.

Las gestoras que ya están en el 8% no empezaron con la tecnología más sofisticada. Empezaron con el proceso más claro, lo mapearon, conectaron dos sistemas, y dejaron que corriera un mes sin tocar nada. Luego repitieron lo mismo con el siguiente proceso. Eso es lo que separa la adopción de la automatización.

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